Procesos y Eventos. Pasaje: Filipenses 3:11-14Recordemos que en el mensaje pasado hablamos de Pablo y su afirmación “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, que la fuente que lo mantuvo y sostuvo no fue su capacidad, ni fuerza, ni su intelecto; sino que en su debilidad él era fuerte porque aprendió a depender de Dios.En nuestra cotidianeidad atravesamos situaciones que, por no tener claridad acerca de lo que la Biblia dice, vienen a hacer temblar nuestra fe.Tenemos que entender que a lo largo de nuestra vida atravesaremos diferentes eventos, pero nuestra vida no tiene que basarse en eventos sino en saber atravesar los procesos que Dios tiene para nosotros. Proverbios 4:18.Este no es un mundo en el que es fácil vivir, mucho menos actuando con decencia e integridad, manteniendo nuestros principios y valores. Pero como iglesia tenemos que aprender a vivir siendo sal en medio de este mundo, y en balance: sin olvidarnos de las almas perdidas del mundo, pero también comprendiendo que somos la novia de Cristo que tiene que ser perfeccionada, y dar una estatura alcanzando una meta y desarrollándola. Necesitamos tener claridad en lo que hemos de alcanzar para entender el propósito de Dios.Para esto no podemos manejar nuestra vida a través de eventos, sino que necesitamos atravesar procesos conforme al propósito de Dios, siendo instruidos por la persona del Espíritu Santo. Para poder lograr la madurez en Cristo tengo que fundamentarme (establecer y hacer firme una cosa), porque eso sostendrá todo mi edificio. Cada evento en nuestra vida probará nuestro fundamento. La vida es una serie de eventos que deben llevarme a cumplir el propósito de Dios en mí, en medio de un proceso continuo.¿Qué es evento? Es un suceso, un hecho imprevisto.Un proceso, en cambio, es un desarrollo a una evolución; nos habla de una acción de progresar, de ir hacia delante.Este es un tiempo donde Dios va a reeducar a su pueblo, para desaprender lo que nunca debimos aprender como cristianos. Una serie de conceptos que nos hicieron errar, como el basar nuestra cristiandad en eventos. Un culto puede ser un evento, donde puede ocurrir una ministración gloriosa, donde el Señor nos habla; pero cuando salimos a desarrollar nuestra vida, si lo que recibimos de Dios no lo metemos dentro del proceso de Dios: perdemos lo recibido y nuestra vida no manifiesta ningún cambio.De nada sirve ir de evento en evento sin un proceso de transformación, y vivir esperando el siguiente evento. Pero para que exista una iglesia saludable es necesario que cada cristiano sea re educado.Algunos ven su vida como un proceso y otros como una serie de eventos casuales, para explicarlo miremos Romanos 8: 28.El momento que estamos pasando no significa el final, sino que es un evento dentro de un proceso que Dios puede utilizar para levantarnos y que nosotros testifiquemos que tenemos un Dios Todopoderoso que nos fortalece. Nadie planifica fracasos. A veces algunos matrimonios fracasan, pero si Dios restaura ¿por qué no utilizar ese evento para testificar lo que Dios puede hacer y dar ánimos a otros?Aún si dos personas reciben una misma Palabra del Señor; vemos que para uno puede quedarse en un simple evento si esa persona se queda esperando recibir un espacio en su iglesia que tal vez no se de. Pero puede ser el inicio de un proceso para otra persona que entiende que esa misma Palabra es parte de lo que Dios quiere hacer, y sin nombramientos comienza a ejercer lo que Dios le ha dado.Uno de ellos entendió lo importante de los procesos y otro sólo se quedó con la importancia de un evento. Uno puede recibir mucha Palabra y promesas, pero sin entender de procesos. Tal vez esperan que el Pastor de la iglesia les abra espacios, y no comprenden que hace tiempo que el Señor se los abrió. Y muchos, en lugar de obrar en medio de las pequeñas oportunidades que Dios abre, esperan un púlpito, un escenario o reconocimiento humanos. De esa manera nos quedamos con el talento guardado sin ser productivos dentro de la iglesia. Dios quiere que cada evento en la vida, sea bueno o malo, encuentre un lugar en el contexto de la relación con Él. Dios quiere sacarnos de una vida centrada en eventos y ponernos en medio de un proceso transformador, que nos lleve a ser las personas que Dios ideó antes de la fundación del mundo. Dios tiene una idea de lo que debemos llegar a ser; dentro de nuestra obediencia y nuestra disposición estará el que lo alcancemos o no lo alcancemos. Esa era la preocupación del apóstol Pablo, y esa debe ser nuestra preocupación. Tengo que batallar contra el espíritu de estos tiempos que eleva y celebra eventos instantáneos, y no tolera el movimiento lento de los procesos. Todo lo queremos de la noche a la mañana, y no hay nada que se dé de esa forma.Dentro del llamado de Dios, Él nos va a conducir a traer transformación y cambio a nuestra vida. Hay mucha gente que en lugar de estar dentro del contexto bíblico, está bajo un contexto religioso, y por eso decíamos que necesitan ser re educados, para que la iglesia venga a ser saludable, sin estar centrada en personajes sino en Cristo; porque Él es la cabeza. Todos tenemos una ubicación en el cuerpo y algunos ni ubicados se sienten, sin reconocer la importancia de la iglesia local. Cuando pensamos que un evento puede cambiar nuestra vida, el enemigo - que es astuto - se para sobre ese error para que tengamos que batallar con la desilusión. Si pensamos que una persona puede darme una solución, no es así, no nos la darán, sino que el Señor quiere que aprendamos a depender de Él. Muchas veces vemos que en eventos el Espíritu se mueve de manera sobrenatural, y vemos cómo se manifiesta, pero luego también observamos que la gente no cambia. Debemos entender que un evento puede ser el inicio de un proceso de cambio, pero el evento en sí mismo – si sólo nos quedamos con eso – no nos cambia. Y cuando no entendemos esto: nos frustra. Creemos entonces que el evento no ha sido de Dios, o que fue falso lo que vivimos, o la Palabra que recibimos, y no es así, sino que simplemente nos hemos quedado sin ingresar al proceso, que es como Dios obra su cambio.Esperamos que un evento produzca resultados que sólo un proceso puede producir. No debemos edificar nuestra vida sobre emociones o experiencias provocadas por eventos, más bien edifiquemos un proceso. Sólo el proceso trae un cambio verdadero. Mateo 7: 15-23.Como vemos en este pasaje, la clave no está en producir eventos (echar fuera demonios, profetizar, etc. Como si esa fuera la meta) sino permanecer en la voluntad del Padre, atravesar el proceso y formar un carácter acorde a Cristo. Llevar fruto es un proceso no un evento, nuestro fruto tiene que hablar por sí sólo delante del Señor y de la Iglesia. Lo que Dios quiere mostrar en nosotros es Su obra, si estamos prendidos a la vid que es Cristo, tenemos que dar los frutos de Cristo.Si esto no está sucediendo en nosotros, tenemos que arrepentirnos y pedirle perdón al Señor para poder entrar en su proceso. Desde que fue sacado de esclavitud el pueblo de Israel vivió múltiples eventos en el desierto, pero ellos nunca entraron al proceso, por eso no pudieron recibir la vida abundante del Señor. Igualmente mucha gente ha sido sacada de la esclavitud del pecado y del mundo, y han vivido eventos, pero si no entran al proceso de Dios perdemos la abundancia que puede haber en la vida en Cristo. Y nadie puede vivir nuestra vida por nosotros; podemos recibir consejo, oración y Palabra, pero nosotros somos los que hemos de tomar las decisiones sobre nuestra vida. Si no entramos al proceso de Dios, aunque seamos salvos, qué vida difícil atravesaremos. Por eso entendamos, que Dios está dispuesto a levantarnos, y aún es tiempo – si no lo hemos hecho – de entrar al proceso en el contexto que Dios tiene para nosotros, donde podemos alcanzar las promesas que hemos recibido. Dios los bendiga. Jorge Juarez |
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